Copio la acción de mi queridísima Ana Feliz con su escritura (
esta acción, click aquí).
Fin al Chumpo. Fin a este derrame de palabras y sueñitos en papeles inventados, en pedazos de hoja, en post-its de colores, en servilletas de papel, en “posts”. Final, final, final. Por fin. Porque ya es hora, porque ya lo era, porque quiero y puedo. Y a quitarse de la espalda a tanta cosa, llevar en el pecho lo bueno y lo malo dejarlo por ahí en rincones de casas a las que no se vuelve jamás.
Tenía mucho tiempo que no sabía cómo dejar de hablar de mí y empezar a escribir otra vez. Pero no he podido. Así es que, no me doy por vencido, simplemente el Chumpo ha llegado a su fin. Un marzo. Así. Punto. Ana, te copio. Lo dejo. Dejaré que otros me deleiten con su arte y me dejo de querer hacer de mi vida esta bola de cosas que cargo como piedras en la maleta. Suficiente hay ya con todo lo bueno que hay por todos lados como para que llegue a imitarlo. Voy a la calle a disfrutarlo.
Este blog empezó en tiempos felices, muy muy felices, pero se convirtieron pronto en la cosa más deprimente, y el desahogo de tantas cosas que han pasado, buenas, malas, extraordinarias y pésimas. Tanto tanto que se volvió monótono el siempre esperar o apresurar el momento en el que pasen cosas malas, cosas buenas, pero que pasen para poder escribirlas. Ya no. Ya no quiero esperar.
Llegó el momento de vivir y disfrutar y no pensar en lo bonito que quedaría en unas letras. Quiero que se quede todo en mí y sólo en mí. Mis queridos amigos, no habrá ningún cambio mas que el abandono de este blog, ustedes seguirán oyendo mis anécdotas sin necesidad de verlas disfrazadas, pulidas, amontonadas. Yo sigo, esto no. De mí ya sabrá el mundo cuando sea el momento, este blog alimentador de ego ya es hora de que llegue a su pinche fin. Supe que el momento había llegado cuando empezó a pesarme más de lo que me alienta.
Gracias por las porras, los elogios, las críticas, etc. Y por hacerlo crecer.
Muchos pasos en menos de 24 horas. Y vamos por más.
Adéu!