Tuesday, December 08, 2009

Tú sólo sabes que no te conformas con nada...

Tanto por hacer, y tanto más por desear, puesto que los deseos siempre van a más velocidad que el actuar. Y vuelan más alto, generalmente.

Tanto suspiro añorando, y tan lentas las manos y la voluntad. Pero se sigue aquí, soñando, despertando en las mañanas, haciendo lo que hay que hacer, desayunando en el día y cenando en las noches, mientras los sueños engordan más que el cuerpo y la vida se pasa con los ojos cerrados o abiertos.

Entre esperanza y acciones te mueves, saltas, tomas una foto, o tomas dos, y después, las observas, como el comienzo de toda la realización, tu deseo haciéndose tu hacer.

Monday, December 07, 2009

De cuando subes, bajas, vas y vienes, y caminas bajo el frío...

Nunca es bonito, ni siquiera agradable, mucho menos algo relajante el hacer trámites burocráticos. Vamos, no son algo que ayude a abrir los ojos más rápido cuando suena el despertador. El único incentivo existente es para arreglarte un poco más, las dosis de comodidad o de informalidad que te acompañan siempre te las quitas, un poco de todo eso puede ser mucho en los prejuicios de un burocrático, de un agente de extranjería, o de un simple guardia de entrada. Mejor prevenir.

Rasurado, peinado, paraguas, abrigo, y los zapatos de lluvia, esos que no tienen que ser formales, que funcionan bajo la lluvia y punto. Todo esto sin olvidarte de todos los papeles que, además de estar por fin en orden, dabas por hecho tenerlos y por lo tanto habías ido dejando en diferentes puntos de tu habitación como huevos escondidos en el jardín en días de pascua. Ahora sí, listo, a la calle que hay camino por hacer.

Más paradas de metro que cualquier otro día, más páginas leídas que de costumbre en un solo vagón, incluso tienes tiempo de ver si vas en la dirección correcta. Y llegas. Estación al aire libre, tus primeros pasos en nuevas direcciones, calles de las que sólo has oído hablar y, ahora que las conoces, agradeces no haber tenido el honor de haberlo hecho cuando buscabas dónde vivir. Aquí se vive en un silencio de las afueras, las cercanías, el no centro, no tu barrio, no la vida de turistas, citadinos y estudiantes, sino esta vida de nubladas rutinas cotidianas, de ir y venir al mismo lugar. Mientras te ubicas, oyes un montón de acentos e idiomas con paraguas y en familia, corriendo por la misma acera que tú, y tú piensas voy bien, voy bien, no estaba tan perdido.

Fila uno bajo la lluvia, y tú consigues seguir leyendo tu libro para matar el tiempo, para irte a otra historia que no sea ésta de estar haciendo trámites de alienígena cruzando fronteras, de persona no formal disfrazado de formal, de mexicano tras unas filipinas y delante de ecuatorianos. Fila dos bajo techo, aquí no es, es allá arriba, la fila del redondel. Gracias. Fila tres y aquí tampoco es, estudiantes es en este lugar y en este teléfono. Gracias (nuevamente).

Lluvia. El mismo camino como hormiguero de acentos e idiomas pero de regreso. Un canto de “empanadas, empanadas, empanadas, café con leche, café solo” llama tu atención porque parece ser tu acento, pero seguramente -te dices- es el tuyo justo aquí pero irónicamente sin papeles, sin paraguas, bajo ese techo de parada de bus y con la caja de empanadas, café solo, y con leche. Tú sigues, pensando en la rara sensación de ser dignamente sumiso o educadamente seguro, de ese ambiente de extraño que no se vive nunca en el aeropuerto, porque ahí es buenos días, sello de entrada, y tómate todas las fotos que quieras y feliz regreso, pero ahora no, ahora es permiso para seguir, para poder continuar con tus planes, permiso por favor y muchas gracias, hasta luego. Y buscar una nueva dirección.

Dirección nueva: pasas, regresas, te vuelves a pasar, mejor preguntas de una vez, y vuelve a pasar lo mismo. La policía debe saber mejor. Mientras, la dirección que buscas seguramente se caga de risa por verte pasar tantas veces a su puerta y tú papando moscas, pero al fin llegas. Y que no, que sí es aquí pero no ahora, que primero a este número y luego aparezcas en otra fecha, y que te olvides de lo demás. Por último, ya por costumbre y como juego personal, otro muchas gracias y hasta luego (sic).

En fin, que la lluvia va y viene, como tú, pero el frío sigue igual, como tu trámite, no más y tampoco menos. En el mapa de la esquina descubres poder caminar a casa, un camino al fin disfrutable, con el libro guardado y los ojos en el paisaje, en lo nubladamente disfrutable de tener un resultado, mínimo, pero un resultado. De premio, unos churros, de recompensa un empache que pide a gritos un té caliente. Al llegar a casa es lo primero que te haces. Y te dejas de trapos, tiras ropa, te quitas los zapatos y planeas tu día, ahora sí tu día, no el día de trámites. Total, acaba de pasar medio día apenas.

Sunday, November 29, 2009

La receta marroquí...

Té Moruno:

  • Se pone a hervir el agua.
  • Cuando hierve, llenar un tercio de la tetera, agregar el té verde (que no sea fuerte), y azúcar al gusto (la dosis suele ser generosa).
  • Se deja un momento reposar en lo que se limpia la hierbabuena.
  • Se agrega la hierbabuena y el resto de la tetera del agua hirviendo.
  • Se sirve bien caliente en vasos de vidrio.

Enjoy!

Aunque se llama té a la menta o té Moruno realmente se suele utilizar hierbabuena. La menta puede ser un buen sustituto si no podemos encontrar la hierbabuena (ja, Europe y un aparente problema de hierbabuena).

Thursday, November 26, 2009

Felicidad en cada inhalación...

Nada para calmar el ser, ampliar la sonrisa, abrir el pecho, y hacer crecer las ganas de una larga pero increíble caminata a casa, como una tarde de cielo gris y lluvia más ligera que la brisa.

Wednesday, November 25, 2009

Anorexia coronaria...

¿Y si te alimento, corazón, con pasta pasada de ‘al dente’ para que sea más suave y no te lastime? O qué te parecería un bocadillo de sonrisas con pan blanco. ¿Tampoco? Bueno. Pero tienes que comer. Cómete unas sonrisas horneadas en la calefacción, vamos, o escoge algo de la despensa, hay pensamientos, alcohol, creo que hasta el boelto del metro he dejado ahí (ése no), pero escoge algo. Parece que te llenas de migajas de deseos, traguitos de saliva, y eso no es sano. Sé que faltan los supiros untables, me los acabé hace poco y todavía no hago plan para irlos a surtir, ni la mantequilla de ego, pero prometo ir pronto.

Anda corazón, come, te oí palpitar esta mañana y fue de nervios, nada más. Creí que te habías dormido mucho tiempo pero ahí estabas, débil pero presente, y fue entonces que me di cuenta que no te habías alimentado como es debido. Y es mi culpa, no lo niego, pero he estado tan extrañamente ocupado en nada que creo que sólo he comido aire, así es que no me extraña que tú estés más flaco que yo.

Mira, vente. Vamos al teatro a tragar musiquita por los ojos y los dientes. Vamos. Prometo que te gustará.

Tuesday, November 24, 2009

La liga de las decisiones…

Como que quiere y no. Y la verdad si quiere, y se imagina todo. Pero después se vuelve a confundir, piensa en un mejor no, que esperar tiene sus recompensas, que acelerar el paso no siempre es lo mejor. Entonces concluye que no es acelerar el paso, es hacer las cosas a tiempo, que ya es hora, y por qué no. Es ahí cuando se encuentra en un lío mental que ya ni ruido le hace, acostumbrado a ese sumbido, grito, o susurro (dependiendo la intensidad) que siempre está ahí aunque no quiera. Está en el centro de un huracán pero tiene paz, es como si todo el volumen de ideas que le dan vueltas a su cintura, cerebo, caderas y pies pudieran ir a miles de kilómetros por hora pero ahora no le nublan la mirada, ni le marean, ni le confunden. Sabe lo que quiere pero no sabe si en verdad quiere. Como que sí pero no. Sabe que sí, la seguridad le ha cubierto los ojos y sabe que puede ir con los ojos cerrados. Luego piensa que mejor no, y abriendo los ojos se da cuenta que tampoco así se está tan mal.

Monday, November 23, 2009

Todo se parece a su dueño...

No llega la inspiración. No llega. Entre fachadas lindas, atardeceres tempranos, paseos de noche, clases, amigos nuevos, y planes (siempre planes), se ha ido corriendo en algún callejón o sobre los tejados por aquí. Por ahí debe andar buscando nuevas imágenes, aires más fríos, o tal vez anda persiguiendo al sol sin cansarse y por eso no regresa a casa todavía, a la sala de molduras en el techo, al baño azul, o al cuarto con el armario nuevo, pero ya regresará.

Espero.

Nice quote...

"Quiero volver a ser dichosa hasta la indecencia, como antes." -Desdémona-

Otelo. William Shakespeare.