Chole:
No sé cómo decirlo sin rodeos. Es la forma más difícil y a la vez la más tajante, seguro la que me hará sentir un trago amargo con sabor a libertad, y a ti tal vez te cavará un hueco, de esos feos, de esos lentos, clavados bien adentro (o tal vez no, quizá).
Nos hemos tomado demasiado cariño desde aquella vez que entraste a mi cuarto y no quise dejarte. Te abracé, te apreté contra mí creyendo que, irónicamente, eras la mejor compañía que podía tener. Necesitaba tener unos brazos (aunque fueran los tuyos) al rededor de mí. Y te acepté entre mis cuatro paredes, esa noche, aquella velada, ¿recuerdas? Tus manos frías en mi espalda me avisaban que no recibiría el calor que esperaba, pero mediocremente me hice entender que así estaba bien, serías mi compañera y escudo, mi nueva sombra, y hemos llegado a acostumbranos demasiado, y querida, demasiado jamás es bueno.
Todo iba bien, fue bien, al menos lo pensé. Eres, tal vez, la mejor compañía. Me temo que así sea.
Sin embargo las cosas no están funcionando como estaban haciéndolo hasta hace no más de ocho días. Poco tiempo, tal vez, pero suficiente. Ya no puedo darte lo que me das, simplemente no he podido. Creo que es el momento de partir cada quien por un camino distinto, uno en el que tu compañía sea lo más que alguien pueda esperar y en el que te ofrezcan más de lo que te puedo dar, porque como has visto (porque estoy seguro que así es) no he dado todo de mí y solamente he estado a gusto con tu espalda cerca a la mía cuando duermo y con tu silencioso caminar a mi lado, sintiéndome algo mejor que antes pero no aliviado.
Tampoco te invité a mi vida planeando botarte en un futuro. No soy un ser ruin y, por lo mismo, quiero dejarte libre de escoger a alguien mejor que necesite de ti. Lo nuestro ha sido bueno, tal vez, pero no suficiente, no aquí en mi pecho, no dentro de mí. Sabes que te estaré siempre agradecido por lo que has hecho por mí, y sé también por como me ves que siempre estarás pendiente de que regrese a ti. Pero no será así. No lo creo, no lo quiero, no es bueno para los dos.
Te deseo encuentres otros hombros que abrazar todo el tiempo, una sonrisa a la cual forzar próximamente, y que tus planes se hagan, se logren (con otro u otros). Yo, te digo hoy, ha sido suficiente, no quiero lastimar pero ya no puedo más. Ha tenido que ser así, exactamente como antes, posiblemente como después. A todos nos toca.
Adiós mi Chole, mi (extrañamente) queridísima Chole.
Adiós.